miércoles, 27 de enero de 2010

Y decirte alguna estupidez...

Qué difícil, pero me parece que aún es más difícil quedármelo para mí solo..

- Estaba coleccionando un momento.
- ¿A qué te refieres?
- Colecciono momentos, busco detalles que tengan algo especial y trato de concentrarme en ellos.
- Yo creo que la vida es terrible, pero hay momentos que valen la pena, y yo los colecciono para intentar ser un poco más feliz.


Perdí un diamante cuando estaba muy ocupado coleccionando piedras.

martes, 19 de enero de 2010

Cosas de la vida


La dependencia emocional es la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Entre las características de estas personas destacan el aferramiento excesivo hacia su pareja, la sumisión hacia ella, la idealización del compañero-a, una autoestima tremendamente baja, intolerancia a la soledad y una tendencia a llevar a cabo relaciones de pareja muy desequilibradas.
La dependencia emocional es un trastorno de la personalidad, porque acompaña al sujeto desde su adolescencia o principio de la edad adulta y afecta de una manera estable y permanente a la totalidad de su persona.
Es un trastorno de la personalidad íntimamente relacionado con la baja autoestima y la tendencia a compensarla con personas a las que se idealiza.
Bastante grave, porque a las dificultades de personalidad se acompaña que las relaciones de pareja que estas personas llevan a cabo suelen ser muy desequilibradas, con lo que la explotación, la dominación e incluso en muchas ocasiones los malos tratos pueden aparecer.
Con todo esto, se activa un círculo vicioso por el que la persona todavía se lleva peor consigo misma y busca de manera más insistente un suministro afectivo externo.
No obstante, estas personas no han tomado la opción de "enfrentarse al mundo" como pueden hacer las más agresivas o antisociales, sino que han mantenido su disposición a la vinculación afectiva buscando permanentemente resolver esta carencia.

Pues eso, aplicate el cuento, majo.

domingo, 10 de enero de 2010


Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire, los que siguen luchando cuando todo parece perdido, como si cada vez fuera la última, convencidos de que la vida misma es un desafío. Sufren, pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca, el cansancio termina, pero hay algo que nunca desparecerá: la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos, en sus venas corre la misma sangre, lo que los hace diferentes es su espíritu, la determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino a uno mismo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Hoy me duele la indiferencia.


Dicen que el peor de los desprecios es no hacer ningún tipo de aprecio y no saben que razón llevan los que dicen eso, pues la peor forma de sentirse mal es sentirse ignorado, insignificante, que no le importas a aquellos que a ti te importan, que no vales ni siquiera una décima o milésima parte de lo que valen aquellas personas que te importan para ti.

Para mi no hay nada más doloroso que ver que en realidad no representas nada para la gente, para aquellos que realmente son importantes y que crees representar algo en sus vidas. Nada, eso es lo que representas. A veces solo eres una molesta mancha en el pasado que amenaza su integridad moral o mental y prefieren ignorarte, haciéndote más y más daño cada vez.

Así que tienes que tomar la decisión, dura, muy dura, de insesibilizarte contra esa persona, que deje de importarte, que deje de ser algo en tu vida para que, al menos, obtengas lo mismo que dás.


Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro.

lunes, 23 de noviembre de 2009



Lo bueno de los años es que curan heridas,
lo malo de los besos es que crean adicción.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Una parte de mí murió aquel día, la parte de mí que no sabía vivir




-Oye, no quisiera volver a perder la oportunidad. Así que... Sé que debía haberte dicho esto hace mucho tiempo, pero te he querido desde el día en que nos conocimos.

-Define querer.

-Quiero pasar el resto de mi vida a tu lado.

miércoles, 11 de noviembre de 2009


Primera persona

del singular
del presente
de indicativo
del verbo
pensar en ti.



Conjuga.